January 28, 2006

“Soy negro, pero no vine en patera”

Posted in Entrevistas at 4:34 pm by dichoyhecho

Entrevista a Mudo Loun, inmigrante anónimo.
Por Noelia Domingo Sánchez

(También puedes leer la entrevista en PDF o descargarla haciendo click AQUÍ)

Llueve, todo está encharcado y el frío corta la piel. Son apenas las siete y media de la mañana y su viejo furgón destartalado está el primero aguardando en una esquina a que el cielo dé la tregua definitiva. En apenas unos minutos todo se llenará de toldos de colores, puestos de fruta, de bolsos y zapatos, niños corriendo, de pollos y gallinas, de paraguas enzarzados en continuas luchas por el regateo, CDS piratas… Todo tiene cabida un domingo en estas fechas tan próximas a la Navidad. Pero para Sergio, el de España, nada hay de especial, es sólo un día más en el que añorar y recordar. Es, en apariencia, joven, sus piernas son largas y sus brazos fuertes pero en su rostro no vemos más que unos ojos caídos, la mirada triste y las comisuras de los labios terriblemente arrugadas. Es muy triste ver a través de esos ojos el desgaste ocasionado por sus cincuenta años. Nada de eso le impide realizar los trabajos más duros, sus grandes manos no necesitan la torpeza de los guantes para colgar bolsos y bufandas en los hierros helados. La venta ambulante es lo que lleva haciendo durante más de quince años, es lo que sabe hacer, es lo único que le permite la sociedad.

Mudo Loun es negro, ni morenito ni de color, negro como el tizón. Loun el de Senegal, el que es un héroe para su familia, en España sólo es un hombre hacia el que todos sienten recelo e incluso miedo. Abandonó su tierra y su vida por su mujer, la que a diario recorre cuatro kilómetros para conseguir agua, por sus ocho hijos y por su madre también perdió sus tradiciones y su cultura … Todo su mundo. Llegó a su paraíso en los 90 y encontró mayor miseria que la olvidada; miseria humana. “De donde yo vengo no hay dinero, ni comida, ni agua, pero hay calor humano, si alguien está en la calle yo lo recojo, le doy cama y algo para la boca, en España la gente muere sola y en la calle”

“Vine con un visado que pagué”

Vino legal, con visado de trabajo, pero tuvo que comprarlo, pagó un alto precio que no quiere recordar. Repite una y otra vez esto durante toda la conversación, no quiere que se confunda su situación y de repente deja de hablar un instante, respira profundamente y dice lentamente y en tono muy serio:“Yo-soy-ne-gro,-pero nooo vi-ne-en-pa-te-ra”. Pasó mucho miedo los dos primeros años, porque no conocía a nadie. “Tuve que dormir en la calle hasta que un hombre en la misma situación me ayudó”. No consiguió una vivienda digna hasta hace unos cinco años, en El Palmar, antes se había conformado con unas pocas goteras, ventanas cerradas con cinta adhesiva, mantas en lugar de camas y un hilillo fino de agua turbia que emanaba del grifo de agua “potable”.

Sonríe al recordar a su familia y aparecen sus enormes dientes desgastados. Sus hijos más pequeños son gemelos que aun no han cumplido un año; “Los conocí en verano y no los he vuelto a ver, no me reconocen y llaman papá a su hermano mayor”. Viven todos en una planta baja de menos de veinte metros, su madre, su esposa, sus ocho hijos entre los que está el mayor con su mujer y sus dos nietos y se considera afortunado por tener tanto espacio. Las tierras eran de sus antepasados: “Teníamos una casa grande, pero nos la quitaron y ahora dormimos donde antes estaban los animales”.

Su mujer recorre a diario los cuatro kilómetros que la separan de un pantano para traer agua. Se ayuda de un mulo o una vaca, tener uno de estos animales alli es vivir bien, comenta con tono orgulloso. A lo que más teme es a las enfermedades, el consultorio está a más de cien kilómetros de su casa y tienen que ir andando, por eso a veces es más arriesgado emprender el viaje que esperar y curar con remedios caseros. “Las ONGS aparecen, pero su ayuda es más simbólica que efectiva, a mi hijo lo dejaron morir en la carretera”.

“A mi hijo lo dejaron morir”

“Ocurrió todo el verano del año pasado, el pequeño tenía cinco años y se calló a un pozo cuando su madre buscaba agua. El pozo no era grande, pero no pudo sacarlo y tuvo que dejarlo allí media hora. Cuando unos hombres lo sacaron y lo llevaron al poblado donde estaban los médicos no pudieron ayudarlo porque estaba muy grave y su cuerpo tan pequeño no cabía en el coche que iba a salir hacia Dakar. Todos eran médicos y nadie le dejó un sitio porque huían de la tormenta, tenían miedo. Su madre se lo llevó a casa, diez kilómetros cargando con él y se lo dejó a Alá, que se lo llevó la misma noche”.
El no se enteró de esto hasta tres días más tarde y no pudo ir a despedirse de su hijo, al que solo había visto cuatro veces en su vida; “Mi mujer le lloró más porque le veía todos los días y yo casi no lo conocí”.

“Mi hija tiene sida”

Pero esta no es la única tragedia de su vida, ha soportado cosas muy duras que ha vivido peor desde la distancia, cuando su padre murió no estaba presente, a uno de sus nietos aun no lo conoce … “Hablamos casi todas las semanas, cuando mi mujer no está enferma anda muchos kilómetros para oír mi voz”

Todos sus hijos están sanos, menos la mayor de las mujeres, que tiene la peor de las enfermedades: Sida. Allí todos saben que es mortal, pero están tan acostumbrados a que la gente muera de eso que no se preocupan de saber que tendría solución, Nadie los informa de nada. Cuando Loun se enteró de que su hija tenía sida estaba en España y aquí llegó a conocer el alcance que realmente tiene esta enfermedad. Lleva tres años enferma y su esperanza de vida es de unos pocos más. “Allí las mujeres con sida son quitadas de la sociedad, ningún marido las quiere, porque es algo deshonesto, por eso se calla y la gente se sigue enfermando”

A pesar de todo no les quiere hacer perder la esperanza y escribe todos los meses una gran carta en la que le dice a su hija que algún día conseguirá las medicinas que la harán sanar, aunque en el fondo él mismo sabe que eso es imposible, nadie se las recetará.

“A mi mujer le llevo bragas”

Envía dos veces al año paquetes de ropa y comida porque alli el dinero no sirve. “A mi mujer le mando bragas porque alli es el marido quien las compra y está muy mal visto que ella las compre, a mis hijas a veces también”. Pero viajar, volver a su mundo, solo puede hacerlo una vez al año. Para ello pasa todo el año trabajando y ahorrando, vive sin caprichos, con lo justo, porque sabe lo que es no tener nada y aun así no puede evitar sentirse culpable de que él duerme en una cama y sus hijos en el suelo. Cuando va lo hace en avión hasta Dakar y desde el aeropuerto a su casa hay cuatrocientos kilómetros que en más de una ocasión ha tenido que hacer andando cargado de unos pocos bultos. Tarda incluso semanas y llega agotado, en ocasiones por el camino encuentra algunos coches que lo van acercando hasta su destino, pero la parte final se hace siempre andando porque por allí no pasan los coches.“A veces son más duras las visitas que la distancia, mi mujer pasa los días llorando, los hijos pequeños no me reconocen y mi madre enferma de la pena cuando me vengo”.

Lo que él desea es imposible, quiere vivir bien, con su familia, tener trabajo y comida en su propio país, pero eso no puede si soñarlo por eso se ha propuesto otro objetivo, también inalcanzable, pero es el que le mantiene con vida, lo que le hace apreciar hasta la menor cantidad de aire que respira: Desea traer a su familia a España, pero las cosas no son nada fáciles, no lo ha intentado nunca en los quince años que lleva aquí porque teme que si se lo niegan una vez no pueda volver a solicitarlo, por eso se esfuerza cada día en ser el mejor ciudadano español, en trabajar y pagar sus impuestos, en ayudar a la sociedad. Confiesa que le gustaría votar, quiere que vuelva el gobierno anterior “porque este lo pone todo más difícil y cada vez hay más papeles que rellenar para viajar y hasta para ir al médico. Demasiados papeles”

Demasiados papeles para alguien a quien le cuesta entender nuestro idioma, para alguien que no sabía leer en su propia lengua pero que sí tuvo que prender a leer español. “Demasiado cuando te tratan diferente y todos saben más que tú“. Una vida demasiado difícil para alguien que lo único que desea es vivir.

8 Comments »

  1. isap said,

    muy xula nena, da ké pensar, no?
    enhorabuena!!

  2. dichoyhecho said,

    Da muchísimo que pensar, de lo cual no pueden presumir todas las entrevistas. Es una señora entrevista, muchas felicidades.

    Pedro

  3. dichoyhecho said,

    isap

    tía, m la he leído ya kuatro veces y no m kanso de leerla…está muy muy pero ke muy bien.

  4. vaya Noe!!! esta genial, me ha encantado, muy buena entrevista, y muy buena historia.
    1besico guapa!

  5. María González García said,

    Esta entrevista deebería servir para que miremos de otra manera a las personas que están lejos de su familia para poder proporcionarles algo de dinero. Es realmente conmovedora. Felicidades.🙂

  6. MIGUEL said,

    ME VAS A HACER LLORAR Y TODO

    ESPERA QUE LLORO SNIF SNIF…………………

  7. pelos said,

    sois todos unos maricones hijos de la gran puta me voy a follarme a mi puta madre , ale adios.

  8. pelos said,

    ok ?, sois unas zorras marikonas i os voi a follar a vuestra puta madre


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